martes, 11 de febrero de 2014

La infografía de un aprendiz de curador, enfermo de contenidos.

Entendemos la curación como una manera de buscar, organizar y gestionar contenidos útiles, relevantes, veraces e importantes para nuestros intereses. Un buen curador no se debe limitar a agregar contenidos de otros o hacer mashups, sino que debe añadir valor y visión crítica a aquello que cura.

A través de distintas herramientas, entre las que destacamos Scoop.it y Calaméo, podemos filtrar cualitativamente los contenidos que nos pueden ser útiles en clase, así como involucrar a los alumnos en la curación de sus propios contenidos. La curación debe entenderse como una manera de poner en práctica una competencia básica: la de saber filtrar críticamente la información.

Es sin duda una competencia íntimamente relacionada con  la de aprender a aprender y la de aprender a gestionar nuestro propio aprendizaje. Un autoaprendizaje permanente, contínuo, voluntario y automotivado. Un tipo de aprendizaje que mejora la inclusión social y potencia la ciudadanía activa, así como el desarrollo personal y la autosostenibilidad. Un tipo de aprendizaje que necesita de una habilidad constante de filtraje y espíritu crítico ante la avalancha infoxicadora que, día a día, se nos viene encima con más intensidad. Por eso la curación de contenidos debe ser una de las competencias básicas de cualquier ciudadano del siglo XXI.

Por otro lado, las infografías son una estupenda herramienta para trabajar con los alumnos de manera colaborativa, tanto por su capacidad de síntesis como por su claridad expositiva (virtudes de las que peca la mía, por cierto, pero no por falta de criterio sino por ausencia absoluta de dominio del Piktochart).

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